Vendedor ambulante: “Acá en Paraguay es un lujo enfermarse”

La tasa de pobreza en el Paraguay actualmente se eleva a un 40%.Según el Centro de Investigaciones Contables  Administrativas y Económicas de la UCA, esto lleva a muchos paraguayos a buscar diversas maneras de subsistir, y una de las más “solicitadas” vendría a ser la venta ambulante de productos, que da trabajo a miles de compatriotas que buscan salir adelante. Un ejemplo de esto es el testimonio a continuación.

Aclaración: el entrevistado no quiso revelar su identidad

Vendedores ambulantes en las calles del país

 

Texto: Eduardo Alarcón

Imagen: Ilustrativa, Archivo del diario Última Hora

 

-¿De dónde sos y a qué te dedicas?

Soy de Asunción, hacia la Chacarita, de toda la vida y hasta ahora vivo ahí, y soy vendedor ambulante.

-¿Qué productos vendés usualmente?

De todo un poco, lo que toque nomás. La mayoría de las veces vendo cosas dulces, bombones, caramelos, chupetines, pororó, y otras veces cargadores y auriculares que se suele traer de Clorinda.

-¿Y cuál vendría a ser el día a día de un vendedor ambulante?

Y hay mucho movimiento, es un constante estar de aquí para allá. Desde las 5 ya preparo mis cosas y salgo vender y tengo como una ruta hecha, ya que a veces nomás cambio. Suelo andar por el mercado a la mañana, después me subo a varios colectivos, de repente si puedo paso por algunas placitas, paso por las paradas de colectivos y, si hay un evento, también trato de estar por ahí para sacar un poquito más de plata. Donde más gente hay, trato de estar siempre.

-¿Cuál fue el motivo que te llevó a trabajar en las calles y cómo es la vida de un vendedor ambulante?

Bueno, más que nada, la necesidad. Desde chico soy bastante pobre, y esto es lo que elegí y lo que me pareció más honrado.Yo soy de la Chacarita, y muchos en mi situación eligieron salir a robar o hacer otras cosas que están mal. Yo, en lugar de eso, vi más honrado salir a vender productos, y puedo decirlo honradamente, esto es lo que me ayudó a salir adelante y ayudar a mi familia. Tengo dos hijos y los dos se van al colegio, son varones… uno de 15 y otro de 17, son muchachos ya. Y principalmente eso me llevó a trabajar por las calles.Acá saco un poco más del sueldo mínimo, y con eso puedo pagar los cuadernos y todo lo que se necesita en casa.

-¿Desde los cuántos años trabajás en las calles y quién te “introdujo” a este mundo?

Bueno, empecé de muy chico, ponele que con 12 o 13 años, y mi mamá necesitaba ayuda.Ella sola me crió a mí y a mi hermano, pero necesitaba que le ayudemos, y de muy chicos con mi hermano tuvimos que dejar la escuela y le pedimos ayuda a un tío, que era hermano de mamá pero ya falleció, y él nos ayudó y nos consiguió los primeros productos para salir a vender. Así empezamos en esto. Vendíamos “Kai Ladrillo” y dulce de guayaba. Después trabaje bastante tiempo en el mercado, y hace unos años que volví a trabajar más como vendedor ambulante.

-¿Tuviste alguna mala experiencia en tu trabajo?

Gracias a Dios, en general, puedo decir que no tanto. Eso sí, muchas veces me robaron estando por la calle. Eso me pasaba más cuando era más joven, y así perdía el trabajo de todo un día. Pero cuando sos joven siempre es peor, vivís con un miedo constante, especialmente cuando oscurece; corres muchos riesgos de que te asalten o inclusive te maten hasta por un cinco mil. Tengo muchos conocidos a los que le clavaron prácticamente por nada, y el ambiente de la droga que se ofrece por todas partes también es un riesgo muy grande y que le perjudica a mucha gente.

-¿Cuáles vendrían a ser los mayores obstáculos en tu trabajo?

El tema es adaptarse. Muchas veces el clima nos juega en contra. Cuando llueve se hace difícil vender las cosas, y por eso hay que tratar de adelantarse siempre y saber también lo que la gente va a querer.

-¿Podrías decir que te alcanza para una vida digna con tu actual trabajo?

Y la verdad que, gracias a Dios, muchas cosas podés cubrir, la comida, algunos cuadernos para los chicos y, de repente, hasta ropa nueva de vez en cuando.Eso sí… otras cosas se nos complican bastante; conseguir medicamentos, por ejemplo, es algo casi imposible.Como se dice muchas veces, “acá en Paraguay es un lujo enfermarse”, y tener acceso a esas cosas cuesta demasiado y tenés que esperar mucho para recibir atención en IPS.

-Finalmente, ¿cuál podrías decir que es tu mayor objetivo o sueño?

Mi objetivo es ayudarle a mi familia, en especial a mamá y a mis hijos. Me gustaría que mis hijos terminen el colegio, el mayor este año ya termina, al menor le faltan dos años y después que consigan un buen trabajo y que puedan vivir bien. Para eso es lo que me sacrifico todos los días, y me parece que con fe en Dios se puede progresar y salir adelante, por más que nos encontremos con muchas cosas malas por ahí.

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