¿Por qué el fútbol paraguayo ha caído a un nivel tan mediocre?


Texto: Alejandro Apodaca
Foto: Gentileza

Los 5 puntos claves de la caída

  • Dirigentes corruptos e incompetentes
  • Una mediocridad y atraso total en la formación de jugadores.
  • Una mala organización del fútbol local
  • Poco apoyo económico de la APF para el desarrollo del fútbol local
  • Sociedad paraguaya enfurecida en redes sociales.

Por más que algunas personas puedan considerar al fútbol como un tema secundario en relación a una lista de temas sociales que atender, creo firmemente que depende de la cultura de cada país y cuánta influencia este deporte puede tener sobre sus habitantes.

Paraguay, al igual que varios países en el mundo, tiene muy arraigado el fútbol dentro de su historia, tanto a nivel de clubes como de selección. En consecuencia, todo aquello que suceda con su equipo puede afectar de buena o mala manera al individuo.

Aclarado este punto inicial, debemos buscar las claves del amargo momento que está viviendo la albirroja y los porqués de esta situación tan lamentable.

Para intentar encontrar la “solución” al problema, debemos entender que esto es una culpa compartida entre varios sectores interconectados que conforman el fútbol en nuestro país. Debido a esto, debemos desglosar cada estrato de la columna vertebral, para dilucidar su parte de responsabilidad.

El inicio del análisis debe ir obligadamente hacia la parte dirigencial de la APF (Asociación Paraguaya de Fútbol) que después de convulsos nombres como Juan Ángel Napout, actualmente en prisión en los Estados Unidos, o el hoy presidente de la CONMEBOL Alejandro Domínguez, llegó en 2016 un apellido conocido a la cabeza de nuestro fútbol, administrativamente hablando, como lo es Robert Harrison, que tampoco está exento de acusaciones de corrupción.

Último caso de corrupción explicado de Robert Harrison: https://twitter.com/ABCDeportes/status/1463635941038465024?s=20

LOS CULPABLES DEL MOMENTO

El ex dirigente de Nacional ha sido uno de los focos de críticas en estos últimos meses, incluso años, en relación al bajo nivel de nuestra selección. La mayoría de reclamos van direccionados a su mala gestión para clasificar a Paraguay de vuelta a un mundial, como nos habíamos acostumbrado tan solo unos años atrás. Sin embargo, solo reclamar la falta de participaciones en mundiales es una crítica muy pobre, ya que se está mirando al dedo y no a lo que apunta.

Cómo podemos esperar que Paraguay pegue un salto de calidad en su seleccionado, si su propio fútbol local está en un momento absurdamente bajo, a nivel organizacional y futbolístico.

Las bases no están bien realizadas, no hay ideas claras para formar futbolistas, por lo que muchos de ellos se pierden en el camino. No ir al mundial, no es un problema para la albirroja, es una consecuencia de una mala estructuración del deporte en nuestro país.

Un claro ejemplo es lo que ha hecho la Federación Ecuatoriana de fútbol, en colaboración con los clubes profesionales, para potenciar su deporte. Apoyo económico, paciencia para desarrollar a chicos jóvenes de manera integral, además de un gran sistema de exportación, etc. Todo esto se refleja en la extraordinaria campaña que está haciendo este país en las eliminatorias, pero ojo, esto no lo iniciaron ayer, es un proceso, es decir, lleva tiempo, cosa que ni dirigentes y especialmente aficionados quieren entender.

En segundo lugar, tratemos lo esencial del fútbol, aquellos que se encuentran a pie de campo, los jugadores y cuerpo técnico. Desde la salida del adorado Tata Martino posterior a la copa América 2011, Paraguay ha tenido incontables nombres en el banquillo nacional: Francisco Arce (x2), Gerardo Pelusso, Víctor Genes, Ramón Díaz, Juan Carlos Osorio, Eduardo Berizzo y actualmente Guillermo Barros Schelotto. Infinidad de nombres que no han llegado ni a los talones del Tata, pero también mencionar el poco apoyo que han recibido la gran mayoría de ellos.

Un severo problema en estos últimos años, más allá de los pésimos resultados, ha sido el juego tan pobre desempeñado en cada partido. Las críticas van siempre al blanco fácil, el entrenador.

Sin embargo, no podemos perder de vista el punto anterior, la mala gestión de la APF en relación al periodo formativo de los jóvenes, hace que el día que lleguen a profesionales no estén 100% formados en relación a una idea para lograr un funcionamiento coral del seleccionado. De ahí esa imagen tan vulgar de jugadores “rejuntados” que no logran adquirir un nivel de juego correcto para aspirar a mejores objetivos.

El entrenador, en este caso seleccionador, no es un mago, por lo que siempre intenta convocar a quienes le parecen mejores para cada puesto, para poco a poco formar un núcleo duro. Esto resulta fundamental para lograr objetivos importantes, pero para ello se necesita tiempo, además de alguien capaz de consolidar una idea sobre esos jugadores. Al no existir ninguna estructura sólida, la duración de ese proceso resulta mayor, a comparación de otras selecciones y ni que decir clubes.

La inexistente relación entre las ideas de formación de jóvenes albirrojos en relación al equipo profesional está demostrado en las últimas eliminatorias. El antes mencionado Tata, consiguió formar un grupo y consolidar una idea con jugadores rejuntados. Lastimosamente, no fue sostenible y lo demuestra el paradero de nuestra selección posterior a esa última etapa gloriosa.

Un ejemplo claro de comentado, es la selección uruguaya, que con el gran maestro Tabarez concibieron una idea de formación integral para el futbolista charrúa. No es una casualidad que un país tan pequeño y poco poblado, tenga una barbaridad de grandes jugadores en Europa y una selección top en el continente. Esto también se explica con el gran sistema de exportación de sus jugadores. https://blog.marathonbet.tv/jugadores-uruguayos-europa/

El maestro Tabarez

Cada joven crece bajo conceptos claros, por lo que al llegar al primer equipo ya se sienten más arropados en un contexto más favorable. Situación totalmente contraria en nuestro país, con una formación dispar entre clubes y selección, formando un proyecto cortoplacista de “jugadores de momentos” que están sobresaliendo esporádicamente.

No quiero decir que convocar futbolistas que han explotado tarde sea un error, como, por ejemplo: Carlos González, Braian Samudio, etc. Jugadores que se hicieron un nombre fuera de nuestro fútbol y que ahora están aportando al equipo. El punto es que son pocos los chicos de categorías menores de la albirroja, los que llegan con una transición correcta al equipo mayor. De ahí nace esa falta de cohesión entre varios jugadores y cuerpo técnico.

Un último apartado a tratar es el de los aficionados, tema bastante complicado de abordar, pero, aunque muchos no lo crean, la palabra del hincha pesa bastante sobre el paradero de la selección. Si bien los últimos años de la albirroja no han sido buenos, el seguidor promedio se ha convertido en una bomba de relojería, con insultos, opiniones ventajosas, fanatismo de por medio, etc. Que han hecho mucho daño al equipo.

Teniendo en cuenta la libertad que existe hoy en día en las redes sociales, se ha convertido en el principal medio para que estos individuos descarguen una rabia desmedida sobre cada jugador, directivo o entrenador de turno. Exigiendo cosas que luego se contradicen, soltando el insulto personal más bajo posible, olvidando totalmente que detrás de cada futbolista o técnico hay un ser humano, el cual no hace otra cosa que intentar representar a nuestro país de la mejor manera.

Sin duda, la cantidad de improperios que reciben cada uno de ellos partido tras partido, genera un ambiente tan hostil que claramente afecta al funcionamiento y confianza de los jugadores, devolviendo un nivel aún peor.

Desazón de los futbolistas paraguayos en una nueva derrota de la selección

Con esto, no estoy diciendo que la personas no puedan opinar de la selección, las críticas, siempre y cuando sean fundamentadas con datos, es un aporte positivo. Pero cuando entramos en insultos desmedidos y cuestionamientos sin sentido, por ejemplo: criticar a un futbolista por el simple hecho de jugar para tal o cual club. Se está girando en un tema absurdo que levanta polvo de manera innecesaria, obviando temas más importantes que analizar.

La rabia que sufre el pueblo paraguayo, en el cual me incluyo, es totalmente entendible, ya que la albirroja venía de años gloriosos y el vernos actualmente en esta situación tan lamentable, genera un fastidio comprensible. Pero pensemos tan solo unos minutos, si a nosotros nos duele estar así, imaginen a quienes están sobre el césped. Desarrollemos empatía con los jugadores, que, si bien algunos pueden decir que tienen que aguantar de todo, la verdad es que el pobre ser humano que está detrás, puede estar pasando el peor momento de su vida.

Tweet promedio durante cada partido de la selección: https://twitter.com/robertperal91/status/1328865522461634560?s=20

Para dar un cierre y resumir lo expuesto en este artículo, lastimosamente el desastre que es hoy Paraguay ha llegado al fútbol. Donde nos encontramos con dirigentes corruptos e incompetentes para formar proyectos futbolísticos a largo plazo. Una mediocridad y atraso total en la formación de jugadores. Una mala organización del fútbol local, además del poco apoyo económico para su desarrollo y, por último, una sociedad totalmente enajenada y harta de la situación que recurre únicamente a soltar todo su odio en redes sociales.

Un país podrido que contaminó hasta nuestro último refugio…

Artículo original: http://www.enriquecadogan.com/2021/11/22/por-que-el-futbol-paraguayo-ha-caido-a-un-nivel-tan-mediocre/

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