Alimentación viva, más que una moda

china

Nota: Cielito Alonso

Foto: Sebastián Scavone

La raw food o alimentación viva, no se trata de una simple dieta, sino que es un estilo de vida que vincula los niveles físico, mental, emocional, espiritual, social y medioambiental de la persona.

La práctica de alimentación viva propone comer alimentos crudos y mantener la naturaleza de los alimentos, sin un proceso de descomposición de los componentes bioquímicos. Incluye esencialmente a las frutas, verduras, carnes, semillas, hierbas entre otros alimentos de origen natural.

En el Paraguay esta práctica alimenticia es muy poco conocida y difundida, por lo tanto poco practicada. Ahora, ¿por qué elegir la alimentación viva o raw food?

La licenciada en Nutrición Belén Angulo dice que “optar por este tipo de alimentación es elegir un estilo de vida que vincula los niveles físico, mental, emocional, espiritual, social y medio ambiental, y que al lograr el equilibro entre estos niveles, innumerables son los beneficios que provee a nuestro organismo, como la mayor obtención de niveles de energía, disminución del estrés, mejora la digestión, frena el envejecimiento, reduce el peso corporal, produce cambios en la apariencia de la piel, entre otros beneficios que esta alimentación nos propone”.

Además comenta que “las personas deben perder el miedo de llevar a cabo esta práctica por miedo a enfermarse por no consumir alimentos a los que están acostumbrados y con los que en teoría se sienten mejor, ya que la idea de esta práctica es mantener los nutrientes de los alimentos por lo tanto, cuando elegimos incorporar una mayor cantidad de alimentos vivos a nuestra vida estamos realizando un acto de auto-cuidado invaluable: estamos entregando a nuestro cuerpo todos los componentes necesarios para que este pueda regenerarse diariamente y podamos vivir más felices y sanos”.

Según la especialista en Nutrición, lo más destacado de estos hábitos alimenticios es que previenen muchas enfermedades, considerando que la mayoría de las enfermedades tienen como origen la mala alimentación y que además es una práctica muy habitual y recomendada por personas que padecieron de cáncer de cualquier tipología.

Para llevar a cabo este estilo de vida lo principal es eliminar de nuestra alimentación alimentos como los almidones y harinas refinadas y procesadas (pan, masas, galletas, etc.), las bebidas gaseosas y los lácteos altamente procesados y pasteurizados e incorporar estos alimentos sanos a nuestro día a día, en un principio esto puede llegar a parecer complejo y difícil, pero a medida que vamos conociendo nuevas combinaciones y preparaciones de alimentos naturales, el cambio se vuelve más fácil y se empieza a descubrir otro nivel de sabores y sensaciones.

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