
Miro el pastizal perdido,
el solitario valle…
oscuro valle
oscuro crepúsculo.
Unos pies al deslizarse
lentamente se oyen,
tambalean los cuerpos móviles.
Pienso, tras vidrios rotos
y una migaja de sol,
cómo aletean
las almas perdidas
en la sequía pronunciada
del mísero tormento.
Clavan las piedras
del olvido,
claman
los ángeles desteñidos…