Voces de la Constituyente – Reportaje 2
“Lo que falta no es un mejor texto, sino verdaderos demócratas que lo respeten”.
Hugo Esteban Estigarribia Gutiérrez fue uno de los convencionales más activos en la Comisión de Reforma del Poder Judicial durante la Convención Nacional Constituyente de 1991-1992. A sus 59 años en aquel entonces, proveniente del Partido Colorado, aportó su experiencia parlamentaria y su vocación jurídica para dotar al país de un marco institucional que cerrara definitivamente las puertas al autoritarismo.
Paraguay vivía una transición inédita: apenas tres años antes, el golpe de 89’ había terminado con la dictadura stronista y la sociedad reclamaba nuevas reglas de juego.

“El ambiente era bueno porque se pensaba que se creaban las condiciones para una nueva sociedad”, recuerda Hugo Estigarribia. Entre dirigentes políticos, sindicalistas, representantes de sectores sociales y juristas de renombre, había esperanza en redactar un texto que reconciliara al país con la democracia. La Constitución fue una lección de método: antes de escribir normas, se debía escuchar, negociar y pensar en el largo plazo. “La Constitución fue el punto de inflexión para dar a luz a una nueva sociedad”.
Pero no todo fue armonía. Estigarribia relata que existieron presiones de grupos de interés, desde iglesias hasta fuerzas armadas, que buscaban colocar sus propias cláusulas en la Carta. “Había mucho lobby; todos querían tener su artículo en la Constitución”, admite.
“Nuestra Carta no es perfecta, pero evitó que volviera el autoritarismo”.
El desafío era combinar esas demandas con la misión de blindar la democracia. Por eso, varias disposiciones —como la prohibición de reelección inmediata o la exigencia de mayorías calificadas para el juicio político— fueron diseñadas para evitar que la coyuntura pusiera en riesgo los consensos fundamentales.
Otro dilema fue la extensión del texto. El constituyente recuerda que algunos sectores querían una Constitución reglamentarista, mientras que juristas preferían un documento breve. “Nuestra Constitución terminó siendo un punto medio: no tan larga como la brasileña, pero más detallada de lo que hubiéramos deseado algunos”, explica.
Para Estigarribia, el mayor desafío no es reformar la Constitución, sino hacerla cumplir. Señala que muchos actores han intentado manipular sus artículos: desde expresidentes que quisieron jurar como senadores activos, hasta quienes promovieron la enmienda de 2017 para habilitar la reelección presidencial.
“Lo que falta no es un mejor texto, sino verdaderos demócratas que lo respeten, sobre todo cuando los mandatos no los favorecen”, sostiene. Destaca que en momentos críticos, como el intento de enmienda o el conflicto por los senadores vitalicios, la institucionalidad se mantuvo gracias al Congreso, a la ciudadanía movilizada y a la presión internacional.
A sus ojos, la Carta de 1992 sigue siendo la garantía de que el poder se ejerza dentro de límites. Su mensaje a los jóvenes es claro: “No basta con aprender los artículos; hay que cultivar una cultura cívica que los haga valer”.
Ficha técnica
Entrevistado: Hugo Esteban Estigarribia Gutiérrez – Convencional Constituyente, miembro de la Comisión de Reforma del Poder Judicial (ANR).
Autores de la entrevista: Carlos Rivas, Nicolás Pompa e Iván Mendoza. Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas – UC, 2025.