Equilibrio y consensos para refundar el Estado


Voces de la Constituyente – Reportaje 1

“La Constitución del 92 fue un marco de acuerdos: ni minimalista ni sobre reglamentada”.

Esteban Caballero Carrizosa tenía poco más de treinta años cuando integró, por el Partido Liberal Radical Auténtico, la Convención Nacional Constituyente de 1991-1992. Tres décadas después, recuerda aquellos seis meses como una experiencia de madurez cívica y diálogo democrático. Hoy, a sus 69 años, afirma que la Carta Magna del 92 sigue siendo una brújula indispensable para consolidar el Estado Social de Derecho en Paraguay.

El golpe de febrero de 1989 había abierto una puerta inesperada hacia la democracia. La dictadura más larga de Sudamérica había quedado atrás, y el país necesitaba un nuevo contrato social. Esteban evoca ese ambiente como “una época de gran cambio… con un consenso notable entre todos los partidos”. La diversidad de bloques —colorados, liberales, movimientos sociales, sindicales, campesinos— no impidió que se avanzara rápido en las deliberaciones.

Caballero señala que la elaboración de los textos legales no es un proceso abstracto ni aislado, sino el resultado de contextos donde confluyen tensiones, expectativas y acuerdos. “La Constitución del 92 no surgió de la nada: fue la respuesta a un país que quería un marco para vivir en libertad”, señala.


Debates de una Convención decidida a evitar los errores del pasado

“La rigidez sobre la reelección nació del trauma dictatorial”. Entre los temas más discutidos, se recuerda la reelección presidencial. El fantasma de la perpetuación en el poder —heredado de la larga dictadura— generó consenso en prohibir cualquier intento inmediato de continuidad.

Otro punto álgido fue el voto de los paraguayos en el exterior. Algunos sectores temían que las comunidades en Argentina favorecieran a la oposición. Finalmente, se impuso un enfoque gradual, aunque Caballero admite que esa cautela terminó retrasando el reconocimiento pleno de este derecho.
También se debatió sobre el tipo de Constitución que necesitaba el país: ¿un texto minimalista o un documento con disposiciones detalladas? El convencional destaca que el resultado fue un “equilibrio muy positivo”: una Carta marco, más densa que la de EE.UU. o Japón, pero menos reglamentarista que la brasileña.
“Los jóvenes deben leer la Constitución, usarla como herramienta y exigir su cumplimiento. De nada sirve citarla si no la hacemos valer”.

Mirando hacia el presente, Caballero cree que algunos ajustes podrían mejorar el funcionamiento institucional sin alterar la esencia de la Constitución. Sugiere unificar los calendarios de elecciones departamentales y municipales, para que intendentes y gobernadores comiencen sus gestiones en simultáneo. También plantea estudiar un modelo de reelección diferida, como en Colombia o Uruguay, que permita un nuevo mandato solo tras un período intermedio. Sin embargo, advierte que ninguna reforma tendrá sentido si la ciudadanía no se apropia del texto.
Para los estudiantes, su mensaje es claro: la democracia no es solo herencia, sino tarea cotidiana. Conocer la Carta Magna es el primer paso para custodiarla.



Ficha técnica

Entrevistado: Esteban Caballero Carrizosa – Convencional Constituyente (PLRA).
Autoras de la entrevista: Marisol Recalde, Analia Báez, Dalma Alonso (tercer curso carrera de Derecho).

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