Voces de la Constituyente – Reportaje 3
“Con libertad de prensa no necesitamos confrontar violentamente”.
Benjamín Fernández Bogado, abogado, doctor en Derecho y reconocido periodista, fue uno de los convencionales más jóvenes de la Convención Nacional Constituyente de 1991-1992. Con apenas 31 años, llegó al plenario con la determinación de introducir garantías inéditas para la libertad de expresión y el derecho ciudadano a la información. Tres décadas después, su lectura de la Constitución sigue girando en torno a un eje: sin libertad, no hay democracia posible.
La fiesta cívica que cambió el rumbo del país
Para Benjamín Fernández Bogado, la palabra que define la experiencia constituyente es “entusiasmo”. Fue la primera vez que Paraguay elaboró su Ley Fundamental en un ambiente de plena democracia, luego de décadas de censura y persecución. “La Constitución del 92 es la gran fiesta cívica del Paraguay; estuvimos 198 compatriotas representando a todos los sectores, incluso a los pueblos indígenas”, recuerda.
El joven periodista había sufrido en carne propia las restricciones del stronismo: prisión, proscripción y vigilancia policial a su regreso de una beca Fulbright. Integrar la Constituyente era para él un acto de reparación y un compromiso con el futuro. “Participar significó asegurar que el país nunca más viva lo que vivimos nosotros”, afirma.
Libertad de expresión: el gran legado
Su principal aporte fue el diseño de un bloque sólido de derechos comunicacionales. Inspirado en su formación en EE.UU., logró que la Constitución incluyera artículos sobre cláusula de conciencia, autoría del trabajo periodístico, prohibición de cierre arbitrario de medios y derecho a estar informado.
“Con libertad de expresión y de prensa garantizadas, no necesitamos confrontar violentamente para dirimir diferencias”, sostiene. Este legado demuestra que la defensa de la palabra libre es, en esencia, una estrategia de paz social.
Además, el constituyente insiste en que la Carta paraguaya es pactista: su filosofía es resolver tensiones mediante acuerdos, no mediante imposiciones. “La característica central de nuestra Constitución es que es pactista, no transista”, aclara, diferenciando entre el diálogo genuino y el reparto oportunista de cargos.

“No nos falta una Constitución mejor; nos faltan verdaderos demócratas”.
Consultado sobre la vigencia del texto, Fernández Bogado es tajante: el problema no es la letra, sino el comportamiento de quienes ejercen el poder. “La Constitución vale en la medida en que quien está en el poder acepta sus límites, incluso cuando no le convienen”, advierte.
Critica que demasiadas veces los gobernantes interpretan los artículos para perpetuar su influencia o para manipular instituciones como el Consejo de la Magistratura o el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.
A casi 35 años de su promulgación, él ve con optimismo la resistencia de la Carta frente a intentos de regresión autoritaria, pero llama a los estudiantes a apropiarse de ella: “Lean, discutan, exijan su aplicación: la Constitución es la mejor herramienta para proteger la libertad y construir ciudadanía”.
Ficha técnica
Entrevistado: Benjamín Fernández Bogado – Convencional Constituyente, periodista y jurista.
Autores de la entrevista: Gabriela Magali Rodríguez Rojas – Anahí Ayala Monzón (tercer curso carrera de Derecho).