Blindar la ética de las instituciones


Voces de la Constituyente – Reportaje 4

“El Jurado y el Consejo se volvieron refugio de amigos; eso debe cambiar”.

A sus 88 años, Alcibíades González Delvalle conserva la lucidez con la que debatió los artículos de la nueva Constitución paraguaya. Periodista y referente de los movimientos sociales, representó al bloque Asunción para Todos, un espacio ciudadano que logró abrirse paso entre los grandes partidos tradicionales. Desde esa mirada independiente, defendió con firmeza los derechos humanos y advirtió sobre los peligros de mezclar política con justicia.


Un ambiente tranquilo con ecos de amenaza


González Delvalle recuerda la Convención Nacional Constituyente como un escenario de debates intensos pero respetuosos, aunque no exento de tensiones.
“En una ocasión se decía que Lino Oviedo iba a atropellar la Convención porque se trataba el tema de la reelección; en realidad no era una cuestión contra una persona, sino contra un sistema de 35 años”, rememora.

La sociedad paraguaya de entonces buscaba blindarse contra los excesos del pasado: torturas, exilios, censura. La consigna colectiva era clara: asegurar que aquellos abusos nunca volvieran. En ese sentido, la redacción de la nueva Carta Magna se convirtió, según González Delvalle, en un acto de sanación colectiva.

Justicia y representación: debates que marcaron la época

Entre los temas que más lo impactaron estuvieron la creación del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y del Consejo de la Magistratura. Alcibiades González Delvalle sostenía que estos órganos debían integrarse con figuras honorables del ámbito jurídico y no con representantes partidarios.
“Al incluir políticos, abrimos la puerta a que esos organismos se conviertan en refugio de amigos”, lamenta.

Su propuesta —que hoy podría considerarse visionaria— consistía en conformar cuerpos ad hoc: siete ciudadanos de reconocida trayectoria convocados únicamente para casos específicos, evitando así los cargos permanentes que fomentan el clientelismo.

También participó activamente del intenso debate sobre la reelección presidencial.
“Ni siquiera fue una alternativa porque había mucho miedo, nosotros, reitero, hemos legislado con la presión del Stronismo, 35 años, ya no queríamos saber nada, entonces era buscar todos los espacios posibles que nos permita movernos con alguna libertad porque allí lo que más nos preocupaba era que tengamos un país libre. No queríamos repetir la historia de Stroessner; todos los que llegan al poder se creen imprescindibles”, reflexiona.

Ese espíritu se tradujo finalmente en el artículo 229, que prohibió la reelección como una forma de cerrar toda posibilidad al retorno de la concentración de poder.


Ética pública y ciudadanía, a casi 35 años


Con la mirada puesta en el presente, González Delvalle es categórico: el problema no está en la Constitución, sino en la degradación moral de quienes deben cumplirla. Señala con preocupación la práctica de ubicar en el Congreso a “jóvenes casi analfabetos que cobran mucho en perjuicio de otros mejor preparados”, un síntoma de que la mediocridad institucional puede corroer las bases de la democracia si no se la enfrenta con firmeza.

Su mensaje a las nuevas generaciones es directo y urgente: “La calidad democrática depende de la integridad de sus actores. Necesitamos desprendimiento y ética, no seducción por el dinero ni por el poder”.
Para Alcibíades González Delvalle, rescatar los principios que inspiraron la Constitución del 92 es una tarea ineludible si se quiere que la justicia y la política vuelvan a servir al bien común.

Ficha técnica
Entrevistado: Alcibiades González Delvalle – Convencional Constituyente movimiento Constitución para Todos y periodista.
Autores de la entrevista: Elisa Brugada, Horacio Giménez, Danae Bir.

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